1
¡Oh Señor, que me prestas la vida,
dame un corazón repleto de gratitud!
Una de las bendiciones más grandes que podemos pedir a Dios en la vida es que nos conceda un corazón agradecido ❤️.
2
El secreto de la felicidad es vivir momento a momento y dar gracias a Dios por todo lo que Él, en su bondad, nos envía día a día.
La gratitud es la clave de la felicidad ✨. Empieza a enfocarte en agradecer a Dios por todas las bendiciones —grandes y pequeñas— que ya tienes, en lugar de enfocarte en lo que no tienes.
3
si yo quisiera entrar en cuenta contigo, y sumar los bienes que de tu mano he recibido, faltará el tiempo y primero se acabará la vida que se acabe tan larga cuenta.
4
En todas las cosas creadas observa la providencia de Dios, y Su sabiduría, y en todas alábale.
Al contemplar con gratitud la providencia y sabiduría de Dios en la creación, el alma se llena de gozo y de manera natural brota la admiración y alabanza al Creador.
5
Oh Dios mío, permíteme recordar con gratitud y confesar ante ti tus misericordias para conmigo.
💡 Hagamos este día un ejercicio de memoria sencillo y hermoso: consiste en recordar y agradecer a Dios, de todo corazón, cada una de sus muchas bendiciones y misericordias para con nosotros.
6
Que esta frase te inspire a dar gracias a Dios en tiempos de adversidad:
Un solo “Bendito sea Dios” en la adversidad vale más que mil actos de acción de gracias en la prosperidad.
7
¡Oh, Hacedor de mi vida, Restaurador y Conservador de ella! ¿Qué hay en mí que no haya recibido de ti?
8
Gracias a Dios por todo en mi vida. Lo bueno y lo malo. Algunas fueron bendiciones y otras fueron lecciones.
Una frase para agradecer a Dios tanto por lo bueno como por lo malo, ya que lo malo a menudo puede ser una bendición disfrazada que encierra una valiosa lección, que nos ayuda a crecer personalmente y en nuestra fe.
9
Qué importante es saber agradecer al Señor, saber alabarlo por todo lo que hace por nosotros. Y así, nos podemos preguntar: ¿Somos capaces de saber decir gracias? (...) Con frecuencia damos todo por descontado. Y lo mismo hacemos también con Dios. Es fácil ir al Señor para pedirle algo, pero regresar a darle las gracias… Por eso Jesús remarca con fuerza la negligencia de los nueve leprosos desagradecidos: «¿No han quedado limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» (Lc 17,17-18).
No hay que dar las cosas por sentado; hay que reconocer que somos privilegiados, ya que todo lo recibimos como un don de Dios.
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«Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.» (Lc 11,9). Con estas palabras, Jesús nos invita a dirigirnos con confianza al Padre en todas nuestras necesidades. (...) “Pedir”, de hecho, es reconocer, en la pobreza, que todo es don del Señor y dar gracias por todo
Esta frase nos enseña la importancia de reconocer que todo es un regalo de Dios, para que podamos orar con un espíritu pobre y humilde, agradeciendo a Dios por todo en nuestras vidas.
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No esperes a orar hasta que necesites algo.
¡Ora y agradece a Dios todos los días por las pequeñas bendiciones!
Una clave maravillosa para ser agradecido es dedicar tiempo a la oración para dar gracias a Dios incluso por la bendición más pequeña de cada día, pues no es fruto del azar, sino que proviene de Su mano.
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Doy gracias a Dios porque mi nombre estaba en la lista para despertar esta mañana.
Esta frase nos invita a reflexionar y a dar gracias por el gran regalo de la vida que recibimos de Dios cada día.
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Y tenemos que aprender a hacerlo también en los tiempos felices; dar gracias a Dios por cada cosa que se nos da, y no dar nada por descontado o debido: todo es gracia. El Señor siempre nos da, siempre, y todo es gracia, todo. La gracia de Dios.
¡Siempre debemos recordar dar gracias a Dios en los momentos felices!
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En una bella oración para recitar a diario por la mañana se dice: “Te adoro, Dios mío, y te amo con todo el corazón. Te doy gracias porque me has creado, hecho cristiano...”.
15
Sí, alegrémonos por el don de la fe; es el bien más precioso, que nadie nos puede arrebatar. Por ello demos gracias al Señor cada día, con la oración y con una vida cristiana coherente.
La fe es nuestro regalo más preciado ✨. Agradezcamos continuamente a Dios por ella.
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Algunas veces solo miro hacia arriba, sonrío y digo:
¡Sé que fuiste tú Dios!
¡Gracias!
Dios es el Dios de las sorpresas 🎁. En muchas ocasiones Él nos sorprende donde no lo esperaríamos, incluso más allá de nuestras expectativas. ¡Gracias Dios por ser como eres!
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Gracias Dios por todas las puertas que abriste, pero aún más, gracias por todas las que cerraste para protegerme.
Una frase para agradecer a Dios por aquellas ocasiones donde se nos cerró una puerta en el pasado, pero ahora podemos claramente ver que eso sucedió porque Él nos dirigía a una puerta mejor.
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Dios mío, todo lo que has hecho por mí, ¡me emociona y hace que mi corazón rebose de alegría y agradecimiento!
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El mejor modo de mostrar tu agradecimiento a Dios y a la gente es aceptar todo con alegría.
20
Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias, muchas veces al día. —Porque te da esto y lo otro. —Porque te han despreciado. —Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes.
Porque hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. —Porque creó el Sol y la Luna y aquel animal y aquella otra planta. —Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso...
Dale gracias por todo, porque todo es bueno.
21
Agradece a Dios por adelantado.
El beato Solanus escribió también esta poderosa declaración de fe, gratitud y abandono confiado:
“Sacúdete la preocupación excesiva - y en su lugar, ejercita un poco de confianza en la providencia misericordiosa de Dios - prometiendo primero algún pequeño sacrificio en acción de gracias si las cosas salen favorablemente. Luego para demostrar tu confianza en su bondad, empieza a darle gracias desde ahora por lo que Él considere mejor hacer”.